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 jueves 31 de marzo de 2016

 

El delicado equilibrio de Rigoberto Urán, entre la crono y la montaña

Foto: Facebook Rigoberto Urán

El ciclista antioqueño, subcampeón olímpico, debe elegir sus fortalezas para tener un excelente 2016

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El antioqueño Rigoberto Urán es uno de los ciclistas colombianos más representativos, y se ha hecho notable por la medalla olímpica de plata en Londres, y luego por excelentes presentaciones en el Giro de Italia, a pesar del poco apoyo que en su momento le brindaron sus equipos Sky y Etixx. En 2013 y 2014, Rigo fue segundo, por detrás de Vincenzo Nibali y Nairo Quintana respectivamente.

Sus equipos en esos años no fue el más compacto, y Urán cimentó los subtítulos en sus excelentes presentaciones en las contrareloj, teniendo en cuenta que no es el típico escalador colombiano, sino más bien un corredor rodador que se defiende en la montaña.

Tal vez por eso se entiende el cambio de equipo para el 2016 del antioqueño. Pasar del belga Etixx al norteamericano Cannondale (con una clara base italiana), en un traspaso que dejó satisfechos a todos, pero que tendrá repercusiones adicionales a considerar. La más importante: salió de un conjunto top en lo que a la lucha contra el crono refiere, para recalar en uno de los peores, y una evidencia de ello quedó expuesta en la reciente Tirreno-Adriático.

Allí, para los que no lo saben, Cannondale naufragó en la CRE inicial. Es cierto que una caída los relegó al último puesto, pero no se trata de la primera vez que eso les sucede (recuerden el inicio del Giro 2014) y, además, son una formación mediocre en dichos menesteres.

Un bajón en las cronos

Pero no solo el cambio implica, a priori, perder posibilidades en las fracciones a cronómetro por equipos, sino que en el 2015 Urán también perdió opciones en las etapas individuales, lo que le impide ser más efectivo a la hora de pelear las clasificaciones generales.

En el año anterior, luego de ganar el campeonato nacional, y de tener un 2014 con excelentes presentaciones al cronómetro (cuando ganó en la Corsa Rosa y acabó 2° en la de la Vuelta a España, a 15″ de Martin), algo falló y no obtuvo grandes presentaciones: 26° en Tirreno a 38″ de Cancellara, 11° en Romandía a 32″ de Martin, 23° en el Giro a 2:45 de Kiryienka, 17° en el Tour a 40″ de Dennis y 51° en el Mundial a 4:40 del puntero.

Urán es sabio como pocos y es consciente de sus limitaciones, motivo que lo llevó a especializarse en la contrarreloj con sobrados réditos. Pero algo sucedió en 2015, y su bajón en la disciplina contra el tiempo terminó con sus chances en casi todas las citas en las que tomó parte.

Por supuesto, no cualquiera es capaz de ser 3° en Tirreno-Adriático y 5° en Tour de Romandía, pero ni en dichas competencias voló al nivel acostumbrado en las fracciones cronometradas. A modo de ejemplo, vale recordar que fue 26° en la de la “Carrera de los dos Mares” y 11° en Suiza, escenario en el que fuera 4° una temporada antes.

Quitando la bronquitis del Giro, es muy probable que Urán haya tratado de progresar en la escalada. Y si bien eso se notó parcialmente, queda a la vista que se trató de una equivocación grave, que lo sumió en un “anonimato” parcial al que no estaba acostumbrado.

Para ser más claros: la ganancia del escarabajo en las subidas no ha sido proporcional a sus pérdidas en la contrarreloj.

No obstante ello, su inteligencia y punta de velocidad le permitieron brillar en pruebas de un día o en la Volta a Catalunya (5°), donde no hay crono. Pero eso es nada para alguien que fue dos veces 2° en una gran vuelta, porque lo mínimo que se espera es que repita.

El futuro en sus manos

El 2016 se presenta complejo para Urán. La adaptación a un nuevo equipo, métodos y compañeros no es nada fácil y muchas cuestiones se traducen en pérdidas de energía, motivación o salud. Claro está, si todo va bien, esos apartados se volcarán a su favor, pero hasta ahora, los hechos parecen ratificar el lado negativo de las cosas.

‘Rigo’ dispondrá de mayor apoyo en la montaña de las citas donde tome parte, aunque echará en falta la especialización de Etixx para rodar en el llano y el hecho de arrancar siempre con ventaja sobre los demás gallos en competencias con CRE.

La ecuación es incierta y los meses dictarán sentencia, pero el colombiano, que se forjó un nombre por si solo, deberá seguir en esa senda. Es decir, su éxito o fracaso, dependerá de lo que logre en la crono individual y defendiéndose cuando las rutas piquen hacia arriba. Así lo hizo en el pasado y cualquier auxilio que le presten sus gregarios será bienvenido, pero lejos está Cannondale de ser la salvación absoluta.

Las próximas cronos de Urán mostrarán dónde está parado. Nunca enseñó demasiado en las jornadas de montaña previas al Giro pero, casi sin excepción, siempre realizó tests positivos en etapas cronometradas.

A los 29 años, el reto de ‘Rigo’ está planteado. La paciencia y la fortuna serán cruciales, pero el principal secreto en la fórmula del éxito reside en su recuperación como contrarrelojista. Si así sucede, el podio de la Corsa Rosa está a su alcance nuevamente.


Con información de Ciclismo Internacional.

Fuente: Boyacaradio.com

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