Opinión

 lunes 03 de agosto de 2015

 

Espíritu de grandeza

Foto: Internet.

Por Pascual Ibagué

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Después de haber estado 27 años en la cárcel, el recientemente fallecido líder sudafricano Nelson Mandela, llegó a ser presidente de la República de Suráfrica (1994-1999) y a derrotar el régimen racista del “apartheid”, uno de los más despiadados del siglo XX.

Estando en el poder, no solo perdonó a sus verdugos, sino que de la mano con ellos trabajó para que su país se convirtiera en una potencial orbital del rugby, con su equipo Springboks (integrado por blancos y negros), que han ganado varias copas del mundo y el prestigioso premio Laureus.

Aunque, a través de 95 años de existencia tuvo que luchar contra “la dominación blanca y contra la dominación negra”, como el mismo lo dijo en su célebre discurso pronunciado en 1964, cuando fue condenado a cadena perpetua en la cárcel de la isla de Robben Island, donde se convirtió en el famoso "preso 46664" y donde pasó dieciocho años, hasta su traslado a otra prisión en 1982, nunca antepuso intereses personales en su propósito de lograr la libertad y desarrollo del pueblo surafricano.

Con base en la resistencia pacífica, que aprendió de su maestro indio Mahatma Gandhi, Mandela con grandeza de espíritu, decisión política, fe en sus principios, infatigable dedicación, apoyo del Congreso Nacional Africano y respaldo de la comunidad internacional, fue debilitando al régimen de segregación racial instaurado por la minoría blanca desde 1949, hasta derrotarlo en 1994.

El hecho, que le mereció a “Madiba” (como era conocido por su raza) el premio Nobel de la Paz, junto al entonces presidente blanco Frederik de Klerk, es un símbolo de la esperanza y del triunfo del espíritu humano, que deben ser tenidos en cuenta por todos los colombianos, si queremos de verdad vivir en paz.

Esta enseñanza nos conmina a dejar de lado la doble moral, tener la nobleza de saber perdonar y cultivar, día a día, el ideal de una sociedad libre y democrática en la que todas las personas vivamos en armonía e igualdad de oportunidades, porque lo demás es pura demagogia e inconsecuencia con los sacrificios que hay que hacer para lograr la grandeza de nuestro país y por ende, de Boyacá.

Si esto no es así, la firma de “cacareado” proceso de paz que se está adelantando en Cuba y los que se adelanten con otras fuerzas insurgentes, la erradicación de la violencia intrafamiliar y la búsqueda del equilibrio entre la actividad humana y la esencia natural, pueden ser simples espejismos de la trágica realidad que hemos vivido y que nos puede afectar con más intensidad en el futuro.

Poema invictus que guío la vida de Mandela

Aquí en la noche que me cubre
oscura como abismo de polo a polo
les agradezco a los dioses que pueda haber
por mi alma inconquistable.

Al caer en la trampa de las circunstancias
no he sollozado, ni he gritado
bajo los golpes del azar
mi cabeza sangra, pero esta erguida.

Más allá de este lugar de furia y llanto
aguardan los horrores en la sombra
y aún así,la amenaza de los años me encuentra
y va a encontrarme, sin temor.

No importa que tan fuerte sea la reja
cuan cargado de castigos sea el decreto
soy el amo de mi destino
soy el capitán de mi alma.

Fuente: BOYACARADIO.COM

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