Gob. de Boyacá

 lunes 08 de julio de 2019

 

Esta es la intervención de Carlos Amaya en el II Encuentro de Gobernadores de la Alianza Pacífico

Foto: Oficina Asesora de Comunicaciones y Protocolo

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El mandatario de los boyacenses renueva el compromiso de profundizar la integración de las economías de las regiones

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DISCURSO ALIANZA DEL PACÍFICO

“Confía en el Señor de todo corazón,
y no en tu propia inteligencia.
Reconócelo en todos tus caminos,
y Él allanará tus sendas”.


Excelentísimos señores:

Este pujante país hoy nos acoge -aquí estamos y el mundo nos está observando, nos mira como un grupo de naciones que ha sabido juntarse y transformarse en Alianza; para que demos paso a la séptima economía mundial, como una manifestación excepcional de unión, libertad, democracia y prosperidad económica para nuestros pueblos.

Estamos reafirmando, cada día que desaparecen paulatinamente las fronteras de pobreza y la desigualdad social, que las divergencias que -históricamente han marcado el trato entre los países latinoamericanos, se diluyen en torno a un objetivo común.

Fue justo en este lugar, un abril de 2011 cuando se declaró ante el mundo y a una sola voz, que la Alianza Pacífico, también está en la capacidad de competir frente al resto del planeta y sus economías avanzadas. Fue en esta noble nación, Perú; en esta tierra de historias de valentía y coraje; donde en representación de 220 millones de ciudadanos, dimos un mensaje inequívoco hasta el otro lado del Pacífico; que tenemos la capacidad, la tecnología y la voluntad de insertarnos en la economía mundial, como un actor de primera escena; bajo principios de cooperación mutua, amplio y fraternal entendimiento; sinceridad e inquebrantable decisión; serviríamos con franqueza y lealtad, a los pueblos que conforman esta Alianza.

El honor que recae sobre nuestros hombros; al congregarnos una vez más en este valioso espacio, es traer la voz de los pueblos que representamos; y ello exige una responsabilidad no minúscula, por lo que no podemos ser inferiores a este compromiso. Por esa razón, espero que en esta cumbre los que ganen, sigan siendo todos y cada uno de los ciudadanos que representamos, y que son el últimas el alma y el corazón de esta Alianza. Nuestro encuentro en este lugar ha de enseñarnos los aciertos logrados, los tropiezos en el proceso, pero lo más resaltable: los desafíos que nos corresponden.

Tenemos un anhelo; y los corazones patriotas de estos países, que hoy confluyen; vivan sus latidos; por el más generoso de los sentimientos; la prosperidad económica y social, aquella que brinda paz, armonía, convivencia e igualdad social, no se le llame vana ilusión sino, esfuerzo conjunto por una realidad que estos cuatro países han forjado en la órbita social, política, económica, empresarial y financiera.

El Todopoderoso bajo su mirada protectora nos indica que vamos por el buen sendero, 57 países observan nuestras acertadas prácticas integracionistas; siendo México, Colombia, Perú y Chile, las economías que están aportando el 55% de las exportaciones latinoamericanas; lo que representan cifras superiores al 40% del PIB latinoamericano. El mercado común de la Alianza, muestra una fortaleza demográfica de más de 227 millones de consumidores. Sin lugar a dudas, estamos frente al proceso de integración más importante que se ha hecho en la trayectoria de América Latina; tesis ya esbozada en la cuarta cumbre realizada en Antofagasta, Chile.

Para mi país, Colombia, ha sido bastante importante los resultados de esta Alianza, frente al crecimiento económico percibido que se ha traducido en oportunidades que mejoran cada día, la calidad de vida de nuestros ciudadanos. Específicamente, desde mi departamento, Boyacá, se ha visto fortalecida la economía y hemos superado en 6 puntos los índices de pobreza, gracias a valiosos procesos comerciales con los países que son parte de la Alianza, entregando lo mejor de nuestra tierra y de nuestra gente.

Sea entonces, este el escenario para observar el norte que debería seguir la alianza Pacífico, y su propósito de profundizar la integración de la economía de los países miembros, definiendo las actuaciones integrales con el objetivo de marcar un mayor crecimiento económico, desarrollo y competitividad, de los que ahora, convergemos en estos loables menesteres.

Sobre la estructura original de la Alianza se deben trazar las acciones concretas para avanzar progresivamente, en la meta de alcanzar la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas.

Los países parte no podemos separarnos de esta espina dorsal socioeconómica; siendo entonces la economía, una ciencia que evoluciona -máxime cuando los avatares de la fluyente dinámica internacional golpean de coletazos nuestras finanzas patrias. Hemos podido percibir con resultados, que esta Alianza del Pacífico, es robusta y, por lo tanto, es preciso, que nos fortalezcamos para enfrentar estratégicamente la ineludible realidad mundial.

Si las grandes potencias estornudan, el mundo puede padecer una gripa; es por eso que, los puntos que, otrora fueron cola de las finanzas públicas de nuestra nación, como el petróleo o los recursos minero energéticos, -sufren en las bolsas de valores del mundo los estragos de circunstancias, ajenas al manejo de nuestros gobiernos- de tal suerte que, es tarea inaplazable explorar nuevas opciones que nutran las finanzas, en este acápite, donde la fortaleza demográfica que nos acompaña, aparece como un valor adicional, somos un bloque numeroso y homogéneo; eso nos permite generar grandes oportunidades en otros renglones de la economía, la alianza Pacífico no es sólo una reunión, es una amalgama que compromete lo mejor de cada uno de nosotros, de nuestros pueblos; pues debemos entender que, el mayor bien que posee Latinoamérica, y específicamente, esta Alianza, son las personas; que vienen preparándose y desarrollando diferentes competencias para ofrecer al mundo los mejores servicios; de ahí que, una de las principales tareas es identificar las fortalezas propias, en las que se prepara cada uno de nuestros países, de manera que, nos configuremos como una tenaza ante el mundo y podamos ofrecer soporte, en casi todos los campos de la economía mundial.

Estoy seguro, de que las oportunidades están y hay que monetizarlas, en esta mixtura imprescindible, el sector servicios, aparece en las nuevas líneas de macroingresos y juega un papel preponderante, debemos trabajar en conjunto; México, Colombia, Perú y Chile, tienen enormes potencialidades entre este sector. Y qué decir del sector turístico; que sin necesidad de vanagloriarnos, y no juicio nuestro, sino del mundo entero; somos afortunados de habitar la zona más bella del planeta, de contar con todos los climas y ecosistemas; siendo de esta manera, nuestro sector turístico, la joya de la corona, y la experiencia y los números, nos lo demuestran.

La Mira está puesta en el futuro y el trípode ciencia tecnología e investigación, que permitirá afinar la puntería, para trazar políticas acertadas que nos muestren la trazabilidad a seguir; dentro del contexto Internacional de la Alianza, se toman líneas de intersección certeras para cumplir los objetivos progresistas de los países miembros; justo una de ellas avanza por los paralelos que surcan el océano y tocan Puerto en Asia; fue así como en la declaración de Lima, se fijó como una de las prioridades, el lugar de intercambio con los países de esa región, con la cual compartimos aguas vecinas.

Si bien es cierto, hay que reconocer lo logrado; no obstante, la lealtad con nuestro pueblo, nos exige decir que esta es, una de las asignaturas pendientes; diversas circunstancias han contribuido a que, este punto común en la agenda, no muestre los mejores indicadores de gestión de resultados, articularnos con los mercados asiáticos es una arista progresiva que a pesar de, las fluctuaciones macroeconómicas y de declaraciones gubernamentales, esta Alianza Pacífico ha avanzado en tratados con Singapur, con Australia con Nueva Zelanda y Canadá; denotando de esta manera que, se viene cumpliendo, pero que, dentro del marco de estrategias de acción, hay que tejer más juiciosamente, las fibras de esta red.

La Alianza Pacífico, en su reflexión interna, sabe que este es el aspecto mayoritario a mejorar, dada la génesis del bloque y sus prioridades establecidas; no se está fallando, se avanza a paso medio y dentro de las metas, sin embargo, está por acelerar el paso para consolidar la incursión en estos complejos mercados, pero la voluntad y la capacidad está intacta para lograrlo.

Una economía que reunió más de 227 millones de latinos que ha logrado la liberación de los aranceles en un 92% de los productos comercializados y la movilidad sin visa de sus afiliados en los territorios miembros, tiene toda la solvencia económica, gubernamental y administrativa para seguir caminando en la ruta de la prosperidad trazada; sigue la mejora en las posibilidades de acuerdos comerciales con las naciones de la cuenca pacífico, el encadenamiento de procesos productivos, ajustados al desarrollo sostenible de la región, la implementación y puesta en marcha de energías alternativas, distintas a la de los combustibles fósiles. Tenemos un compromiso ineludible con la salud del planeta; y es ahí, donde nuestro hermano país -Chile, marca el sendero con su ambicioso pero realizable proyecto de energía eólica que será, sin lugar a dudas, una experiencia para para contar al resto del mundo.

De igual forma, es insoslayable promocionar el crecimiento sostenible, la innovación en ciencia y tecnología, aspecto en el cual -por convicción propia, y compromiso con los que han de relevarnos en este planeta; trabajaremos sin descanso, por mejorar las relaciones entre las empresas y el medio ambiente. El color verde de la tierra es el mayor activo que la especie humana tiene y es ahí, donde este bloque integracionista debe aportar toda la energía para su preservación; para lograrlo hay que invitar a la mesa tres ejes fundamentales: La ciencia, la tecnología y la investigación; y permítanme en este momento, hacer un reconocimiento sonoro, al observatorio estratégico de la Alianza del Pacífico, siendo la academia, el brazo fuerte que sostiene los nobles ideales del ser humano, los agradecimientos pues, a quienes lo conforman: las universidades Católica de Chile, El Pacífico de Lima, los Andes de Bogotá y el tecnológico de Monterrey de México.

Quiero también, subrayar el potencial enorme que tiene el bloque, en su equipo humano, de ahí que, la movilidad académica debe ser una política común, planificada, organizada y direccionada, para compartir conocimientos técnicos y científicos que nos lleve a generar reales oportunidades; que sea la educación el sustrato que alimenta el progreso de nuestras naciones. Es determinante que abramos las fronteras y creemos los corredores para que el conocimiento transite por nuestra región; de manera que, las nuevas generaciones de latinoamericanos impulsen libremente el progreso y contribuyan a elevar los puntos porcentuales que se necesitan, para dejar atrás, los históricos problemas que menguan el bienestar de este lado del continente.

La Alianza Pacífico debe trabajar para superar esos episodios de tragedia humana, que trae consigo la miseria, el desplazamiento y las desigualdades sociales, siendo América Latina tan diversa en geografía, costumbres, recursos, ideales de formas de gobierno, y caminando dos siglos en libertad -ensayándonos como naciones nuevas, tenemos ya, la madurez política para forjarnos nuestro propio destino; y es este, el tiempo en que los intereses y las relaciones nos unen como repúblicas americanas, es hora de consolidar el poder económico de este gran cuerpo político llamado Alianza Pacífico, respetando la descentralización de las naciones que la conforman y su diversidad propia, derivada de la naturaleza misma y su nacimiento.

La unión de nuestras diversidades es nuestra mayor fortaleza, las falencias de una nación se suplen con lo sobresaliente de otra, los recursos que faltaren a la mitad de la Alianza, los complementan las potencialidades de las otras en conjunto, la fuerza de esta Alianza es la sumatoria de cuerpos, la cohesión de los países miembros. Está en nuestras manos, labrar el destino que está marcado para esta región de América y el bienestar para sus gentes.

Hoy, desde el suelo de esta milenaria cultura Inca, que pudiese verse como el país corazón de la alianza Pacífico, los gobiernos de México, Colombia, Perú y Chile renovamos nuestro compromiso, con el propósito de profundizar la integración de nuestras economías, bajo las premisas del mayor crecimiento, mejor desarrollo y maximización de la competitividad, tenemos la Magna oportunidad -y no vamos a ser inferior a ella, de trenzar los lazos de una política de cooperación multilateral y un fraternal entendimiento que, en el futuro cercano, habrá de traducirse en palpables beneficios recíprocos para la prosperidad.

Que el mundo que nos mira hable de la Alianza Pacífico como la séptima economía mundial, que la otra orilla del océano, no nos vea como islas sueltas en un escenario de mercado, sino en un bloque común, que se presenta como el mejor Aliado estratégico, para la nueva realidad económica mundial.

Excelentísimos señores le damos la bienvenida al mundo. Muchas gracias

Fuente: Oficina Asesora de Comunicaciones y Protocolo

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