Deportes

 sábado 11 de julio de 2015

 

Carolina Munévar, por su primer mundial de ciclismo paralímpico

Foto: Fedeciclismo.

Todo un ejemplo de superación, de entrega y de pundonor

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De ciclismo y corredores el país se jacta. Los hay de todos los estilos. Escaladores en su mayor proporción, pisteros, de montaña, acróbatas del BMX y astros del embalaje como Fernando Gaviria. Existe un menú variado en la baraja de talentos que despuntan a diario en una tierra fértil de pedalistas como la colombiana. Pero dentro de esa variedad también emergen los ciclistas paralímpicos, gente que trasciende las barreras del deporte por su capacidad para hacer de la desdicha una oportunidad de vida. Lo ha demostrado un ícono como Álvaro Galvis, quien después de ser emputado de su pierna izquierda, se convirtió en bicampeón mundial de ruta y subcampeón del mundo en la pista.

Él es la cara visible de una especialidad distinta y ha sido la inspiración de Daniela Carolina Munevar Florez, o simplemente ‘Caro’, una joven boyacense nacida hace 20 años en el municipio de Cucaita. Allí, en la tierra que parió al mítico campéon de seis vueltas a Colombia, Rafael Antonio Niño, Carolina forjó su talento motivada por la pasión de su padre Orlando y la referencia histórica del ‘Niño’ de Cucaita, santo y seña de la pequeña población del centro de Boyacá.

A los 14 años, en sus primeros compases ruteros, denotaba un talento natural para dominar la bicicleta. “Me formé en una escuela de ciclismo de mi pueblo que lleva el nombre de Rafael y a esa edad empecé a competir a nivel nacional”, cuenta la joven corredora que cumplió las etapas normales de cualquier proceso formativo. No rebasó ninguna de las fases pese a saber que tenía las condiciones para dar el salto a niveles de mayor exigencia. “Competí en dos Vueltas del Futuro. En la última fui décima (2013), tenía 17 años y ganó Jessenia Meneses”, recuerda.

Hasta entonces, todo transcurría normal para ella, que siempre se caracterizó por ser una entusiasta en sus quehaceres cotidianos y deportivos. Dividía sus jornadas entre el ciclismo y el estudio de Agrobiotecnología en el Sena de Duitama. Una carrera un tanto extraña, pero que no escogió por azar. Le gustaba por el hecho de estudiar los mecanismos de la naturaleza y sus diferentes facetas. “Era algo nuevo que podía combinar más adelante con otra carrera”.

Era su rutina. Y para llevarla a cabo se transportaba en bicicleta. Sin embargo, la tarde del 23 de abril de 2014 la vida de ‘Caro’ cambió por completo. Tomó su bici, salió de clase y emprendió la ruta hacia su casa por el carril derecho de la vía. "Ahí, en un momento inesperado se me atravesó una mula y pasó lo que pasó. Poco me gusta hablar de eso…", cuenta con la mirada perdida, como tratando de buscar una explicación de aquel infortunado suceso.

La atención tardó. Su estado era delicado y ante la tardanza de la ambulancia su vida corrió riesgo. Carolina se despertó en un centro hospitalario de Boyacá, pero fue remitida de urgencia a la clínica Samaritana de Bogotá, donde le amputaron la pierna izquierda. “Fue muy duro para mi familia, en especial para mi papá, que no era capaz de verme así. Se alejaba conmovido”, relata la mujer que en Nottwil, Suiza, marcará un hito en la historia del ciclismo colombiano, al ser la primera dama en un campeonato mundial de ruta paralímpico.

“Son cosas de Dios. Quizás si hubiera seguido como convencional no hubiera tenido las mismas oportunidades”, dice el seleccionador nacional de Paracycling, José ‘Chepe’ Castro, soporte incondicional de Carolina en su etapa de recuperación. “Ha sido alguien muy grande para mí”, retribuye la boyacense, que poco a poco fue descubriendo los secretos de impulsarse en la bicicleta con una sola pierna. “Siempre he tenido una mentalidad muy fuerte. Ahí está clave”.

Tal es su desparpajo que un día Ángel, su tío, entró a la habitación y rompió en llanto al verla sin una de sus extremidades. “¿Por qué llora? Como así que la sobrina es más ‘berraca’ que el tío”. Fue su respuesta para darle a entender que ya estaba preparada para asumir una nueva vida.

Y así lo ha hecho, sin buscar lástima y despertando admiración en todo su entorno. “Ya después del accidente montaba por los lados de mi casa y por el estadio que hay en Cucaita. Me costó un poco más volver a la carretera, pero ya es algo superado”.

“Ella hace de todo: trasmoto, sube, planea, baja. Es muy buena y puede ser muy grande. Yo confío en mi ojo”, la halaga ‘Chepe’ Castro, quien junto a Álvaro Galvis se han encargado de enseñarle las pautas necesarias para que sea más que una ciclista paralímpica. “Yo veía a Álvaro en la fotos de la ‘crono’ y me preguntaba: ‘¿Cómo hará ese señor?’”. Así empezó a motivarse, y ahora, tiempo después de haberlo conocido serán compañeros de delegación en su primera aventura mundialista.

“Me gana la emoción. Es algo muy importante para mí y sé que de aquí en adelante puedo motivar a más mujeres. Incluso, soñé que en el mundial había sido cuarta”. En la realidad puede ganar otro par de posiciones.

Con información de Fedeciclismo.

Fuente: Boyacaradio.com

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