Opinión

 lunes 14 de marzo de 2022

 

¿Será que estamos criando y educando hijos como Patricia?

Foto: Twitter. Edición: BRPrensa Digital - Felipe Soriano

Patricia durmió muy poco, su mente se la pasó cuestionando su capacidad para ocupar la vicepresidencia de la empresa, seguro no iba a durar mucho y pronto se quedaría sin trabajo.

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cómo era posible que el presidente de la empresa le hiciera eso, ella estaba tranquila en la gerencia de una de las áreas más importantes donde llevaba muchos años, cumplía los presupuestos y los trabajos encomendados ahora en está vicepresidencia tendría que ser responsable de cuatro áreas más, seguro ella no sería capaz, pensó.Patricia tenía una hermana que era su modelo, Luisa, la querían y la admiraban en todas partes, en el colegio siempre fue el ejemplo, en la casa siempre la mostraban como el ideal de hija, los amigos consideraban que una reunión sin ella no valía la pena.

Durante sus estudios, Patricia escuchó más de una vez palabras de sus profesoras, que decían tú te pareces muy poco a tu hermana Luisa, cuando ella fue mi alumna era la mejor, su letra era perfecta, sus cuadernos eran impecables, era la primera en entregar todo. Cuando Patricia llegaba a la casa con el reporte del colegio su papá, con cara muy seria, le decía una y otra vez, si te esforzaras como lo hace tu hermana Luisa seguro tendrías las notas de ella.

Netflix en su serie “Valeria”, narra la vida de una escritora, que se siente bloqueada, cree que ella a pesar de haber escrito ya un libro exitoso, no se siente capaz de cumplir las expectativas, termina en un tremendo malestar emocional, se siente un fraude. El 70% de los trabajadores han sentido esta sensación, Michelle Obama y Neil Armstrong aceptaron haberlo tenido.

Hay personas que han preferido renunciar a empresas cuándo fueron ascendidos porque creen que no son capaces en este nuevo trabajo y simplemente prefieren retirarse antes de que los “descubran”.

El sistema educativo, que incluye padres, directivos y docentes de colegio está estructurado para premiar y destacar a los mejores, es un sistema que ASUME que las personas que se esfuerzan mucho logran obtener el mejor puesto y si no lo tienen es por falta de interés y dedicación, según eso todos deben trabajar igual y tener el primer puesto.

Paralelamente a este sistema educativo, se dice que cada persona es única y aunque tenga características heredadas de sus padres y que las compartan con sus hermanos, son personas diferentes y el camino recorrido por uno no es el mismo camino que deben recorrer todos, ni van a caminar a la misma velocidad, ni de la misma forma, ni hacia el mismo lugar.

Eso se dice, pero realmente poco se entiende, si el hijo es único por qué se hace comparación con los padres y a menudo se le dice yo a tu edad ya estaba trabajando mientras estudiaba y mira lo que hemos logrado, a ti solo te toca estudiar y tus notas dejan mucho que desear, la comparación con los papás es imposible, los contextos son diferentes, las razones por las cuales los padres les tocó trabajar y estudiar son totalmente diferentes a las del hijo, los esfuerzos de los padres no necesariamente les toca a sus hijos, es más, hay muchos que no ven con buenos ojos que los hijos trabajen porque dicen “que van a pensar de mí, que tal vez no he sido exitoso y a mi hijo le toca trabajar”.

En los colegios se asume que todos los estudiantes aprenden de la misma manera, por tanto, se les exige, así estén ya en bachillerato, que utilicen los cuadernos y tomen los apuntes como el docente del momento considera se debe hacer, dejando de lado los desarrollos de la pedagogía y de la psicología sobre como realmente somos y aprendemos; tratando de uniformizar la forma de aprender. Afortunados son aquellos que conocen su sistema natural de estudio y es similar al exigido en el colegio.

Si un hijo naturalmente se identifica con la mamá o con el papá tendrá más posibilidades de ser reconocido por lo que hace, que aquel que simplemente es diferente, el caso típico es el padre que es un exitoso abogado y espera que su hijo siga sus pasos, que vaya a la misma facultad que él estuvo y siga sus estudios de tal manera que luego entre a trabajar con él, pero si el hijo quiere ser artista, quiere trabajar en artes plásticas, no le interesa la interpretación de la ley, es más no puede leer esos libros que el papá tiene, donde no hay ni una sola ilustración o imagen, no comprende cómo es posible que a alguien le guste eso, no logrará que su papá se sienta orgulloso de lo que hace, porque simplemente no hizo lo que el papá quiere.

En la mayoría de los casos los papás, dicen la mejor herencia qué te voy a dejar: “es el estudio” pensando en que puedan adelantar estudios en la universidad, pero sin duda alguna, una verdadera herencia es una buena autoestima, que el hijo se sienta aceptado y reconocido por sus padres por lo que es desde muy pequeño, antes de que siquiera existan los informes estudiantiles, esa aceptación es como la estructura de un gran edificio, que no se ve, pero es la garantía de que no se sucumbirá ante los embates de la vida, le ayudará a ser un buen estudiante, a minimizar los intentos de matoneo, a no volverse partícipe de relaciones tóxicas, porque se sentirá querido, aceptado y valorado.

Parte de esta herencia es que los hijos conozcan cómo son y que entiendan, porque son tan buenos en matemáticas y no necesariamente les gusta el arte, que comprendan en qué son realmente buenos y a partir del conocimiento propio y de ese saber de cómo aprenden y en qué son realmente buenos pueden determinar que quieren hacer con su vida, por lo menos una buena parte de ella, que las consideraciones para estudiar una profesión o una carrera técnica no estén basadas en que en esa ganas mucha plata o alguien más lo está estudiando o fue lo que la mamá o el papá estudio.

El gran rol de los educadores ya sea en la casa o en el colegio es ayudarles a los hijos, a los estudiantes a que se entiendan, comprendan cómo son, entiendan cómo perciben el universo, cómo sienten, cómo crean conocimiento, cómo aprenden, cómo interactúan. Cuando vemos los millones de niños que les ha tocado emigrar de países como Venezuela, Siria, Somalia y ahora la triste Ucrania, donde llegan a un país con otro idioma, otra cultura, sin duda alguna, los que tienen más probabilidad de adaptarse a su nueva vida obligada, son aquellos que llegan con un conocimiento sólido de sus capacidades, con una buena autoestima.

Patricia sin duda alguna se merece la vicepresidencia que le están dando, su jefe se la da porque ha visto su desempeño, ha visto su trabajo, ha visto que puede avanzar, él tiene más seguridad en ella que ella misma.

¿Será que estamos criando y educando hijos como Patricia?

Fuente: BRPrensa Digital - Mauricio Salgado Castilla

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