Nación

 martes 18 de noviembre de 2014

 

El cese al fuego no es la única salida a la crisis de los diálogos en La Habana

Foto: www.rtve.es

Las alternativas contemplan términos de negociación claros y acuerdos especiales regidos por el Derecho Internacional Humanitario (DIH).

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Luego de conocerse la noticia del secuestro del general Alzate y sus acompañantes, el debate en la opinión pública se ha centrado en la posibilidad de un cese al fuego bilateral o unilateral. La cuestión no se limita a decretar qué tipo de confrontación militar es la más adecuada para lograr de nuevo que los negociadores se sienten en la mesa, sino comprender qué implicaciones tiene una posible cese al fuego en el contexto del conflicto armado actual.

Para defensores de derechos humanos y políticos de izquierda, el cese bilateral del fuego es la opción más acertada porque protege a la población civil de las confrontaciones y es un incentivo para que la ciudadanía crea en el proceso de paz. Piedad Córdoba en su cuenta de Twitter invitó a que el gobierno establezca una tregua con las Farc e insistió en que el cese al fuego bilateral sea un asunto ético y no político.

Por su parte, sectores de derecha han hecho énfasis desde el principio en que el proceso debe estar soportado por un cese al fuego unilateral por parte de las Farc, como manifestación de voluntad hacia la paz. El expresidente Álvaro Uribe en un comunicado de prensa, afirmó que la comunidad internacional debe exigir a las Farc el cese unilateral de actividades criminales que afecten tanto a la población civil como a los miembros de las fuerzas militares.

Sin embargo, la posición del gobierno nacional frente al cese de incursiones militares contra las Farc ha sido tajante al afirmar que no lo habrá. De acuerdo con El Heraldo, meses atrás, el mandatario argumentó que esta es una condición “necesaria para continuar favorablemente el proceso de paz”. Las experiencias anteriores de negociación con las Farc han demostrado que los ceses al fuego fortalecen militar y políticamente a esta organización. De hecho, sostiene Santos, este recurso sería un incentivo perverso para prolongar las negociaciones indefinidamente.

Lo polémico en torno al cese al fuego no es acatarlo o no, sino determinar las condiciones de su firma y el momento preciso para establecerlo. Experiencias internacionales con características y dimensiones similares al conflicto colombiano han tomado esta decisión y han demostrado que el cese al fuego funciona si hay un consenso para la paz, indica La Silla Vacía.

Para Hernando Gómez Buendía estas condiciones no están dadas todavía. El analista sostiene en Razón Pública que esta negociación debe hacerse en medio del conflicto porque no hay un árbitro imparcial que vigile la tregua (entre las partes) y porque las experiencias anteriores fracasaron al estar condicionadas por treguas. Vale recordar el proceso de paz de Cagúan entre el presidente Andrés Pastrana Arango y las Farc.

Ahora bien, que no haya cese al fuego, bilateral o unilateral, no quiere decir que el proceso no deba ceñirse a unas reglas mínimas, entre ellas el no secuestro. En esto coincide el excomisionado de paz, Camilo Gómez, que considera que es el momento para que el gobierno reestructure la estrategia del proceso y establezca condiciones que impliquen la disminución de acciones violentas por parte de la guerrilla, señala Noticias Caracol.

Óscar iván Zuluaga, en declaraciones al mismo medio, expresó que a las Farc se le debe exigir la suspensión de toda acción criminal. “La paz sin condiciones puede llegar a la impunidad”, sostuvo. La petición que hace Zuluaga, Uribe y el Centro de Democrático hace hincapié en redefinir las condiciones de la negociación sobre hostilidades.

La suspensión de los diálogos puede leerse como una de las primeras manifestaciones del gobierno para replantear no solo el actuar de las Farc sino, precisamente, los términos de la negociación en la Habana. Por ejemplo, indica Camilo Gonzalez Posso, director del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación de Bogotá, en Las2Orillas: ‘el gobierno no condicionó los diálogos a compromisos de las FARC sobre el secuestro, aunque tomó nota de la decisión asumida unilateralmente por esa guerrilla cuando anunció en febrero de 2012 la proscripción en sus filas del secuestro extorsivo – 'retenciones con fines financieros' – y todo secuestro de civiles’.

Fuente: pulzo.com

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