Nación

 viernes 12 de septiembre de 2014

 

“No tenemos una cultura exportadora”, Presidente Juan Manuel Santos

Foto: www.eluniversal.com.co

Mandatario reconoció esta sorprendente realidad al instalar el 26° Congreso Nacional de Exportadores de Analdex

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“Yo tenía un discurso tradicional, porque uno lo que hace es pedirle el discurso al presidente del gremio y decirle al secretario privado: prepáreme la respuesta. Eso es lo que usualmente sucede.

Con Analdex sucede hace 23 años. Yo me acuerdo muy bien. Hace 23 años inauguré como Ministro de Comercio Exterior, recién nombrado y recién creado el Ministerio, una asamblea de Analdex.

El doctor Jorge Ramírez era el director ejecutivo de Analdex. Ronald Bakalarz era ya el presidente de la junta directiva de Analdex. Hacía rato era presidente. Javier Díaz era el número dos. Años más tarde, creo que en el año 1997, reemplazó al doctor Jorge Ramírez.

Con Cecilia hablábamos sobre cómo evolucionan las cosas, cómo cambia el tiempo. Entonces voy a hacer referencia a eso y a un punto muy importante, que creo que ustedes deben conocer más en profundidad, para que entiendan bien lo que estamos haciendo. Creo que todos vamos a salir beneficiados si eso resulta positivo.

Hace 23 años, los gremios cumplían con su labor: le piden al gobierno, le piden más. En esa época le pedían al gobierno que abriéramos la economía. La economía era una economía cerrada. Para eso se creó el Ministerio de Comercio Exterior. Ahí comenzamos nosotros a trazar esa ruta de ir abriendo la economía. Y una palabra mágica: Necesitamos acceso preferencial a los mercados internacionales.

Por supuesto que identificamos los mercados más importantes con los cuales creíamos que deberíamos tener un comercio. O bien más comercio o bien conquistar por primera vez ese comercio.

E hicimos una hoja de ruta. Identificamos los países vecinos como mercados naturales. Venezuela era tal vez el más importante de todos. Ecuador. ¿Cómo vamos a hacer para facilitar el acceso a esos mercados? Usemos los instrumentos de la CAN.

Identificamos por supuesto Estados Unidos y Europa desde ese momento. A Estados Unidos le íbamos a llegar a través del G3, con Venezuela y México, que eran dos países con los cuales ya queríamos tener comercio libre.

En el caso de México, estaba en ese momento negociando el Nafta con Canadá y Estados Unidos. Y creímos que ese era el camino para llegar al mercado norteamericano. O sea que el G3 no era un fin en sí mismo sino un medio para llegar a ese mercado. Por eso, por ejemplo, las reglas de origen que se negociaron en ese momento eran reglas de origen estándar Nafta.

Europa: desde ese momento queríamos tener por supuesto un mercado abierto, preferencial, en los países europeos. Desde ese momento comenzamos a tocar las puertas de esos países.

El Asia también era una región del mundo que no habíamos ni siquiera mirado. Me acuerdo que fuimos en la primera gran misión al Asia. Fuimos a Corea, Japón y China para explorar por primera vez. Ahí fue cuando iniciamos el ingreso a esas instancias del Asia Pacífico, que en ese momento era el PBEC (Pacific Basin Economic Council). Después fue el PECC (Pacific Economic Cooperation Council). Ahora estamos en la puerta golpeando para que nos reciban en APEC (Asian Pacific Economic Cooperation).

Desde ese momento añorábamos libre comercio o tratados con dos países: Corea y Japón. Japón era como inconquistable. Eso era imposible. Corea era mucho más fácil pero seguía siendo muy difícil.

Eso fue hace 23 años. Y duramos todo este tiempo para que en estos últimos cuatro años, en los primeros cuatro años de mi mandato, en cierta forma, se culminara ese proceso que se inició hace 23 años. Y que continuaron en mayor o menor medida los presidentes después del Presidente Gaviria, que estaba de presidente en ese momento.

El Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos: ustedes vieron cómo fue el trámite, dónde estaban los obstáculos. El Tratado de Libre Comercio con Europa. Y el Tratado con Corea que, Ministra, es importante radicarlo en el Congreso. Creo que lo van a radicar hoy mismo. Ese es un tratado importante sobre todo para el sector agropecuario colombiano. Es importante para los exportadores colombianos. Y el de Japón sigue su curso. Por eso dije, hace más de un año, que en cierta forma cerrábamos esa etapa inicial que nos trazamos hace 23 años.

En esa época también creamos los instrumentos para conquistar el mundo, por así decirlo. Los instrumentos de Comercio Exterior. Creamos el Ministerio, creamos Bancóldex, creamos Proexport, Fiducóldex. Creamos un Ministerio con una organización diferente al resto de los ministerios: horizontal.

Y le dimos muchísimo espacio al principio de la concertación. Yo me acuerdo que, con el doctor Jorge Ramírez, hablábamos muchísimo de la importancia de concertar, de poder hacer alianzas público-privadas. En esa época me acuerdo que en el discurso de hace 23 años, en mi primer discurso, porque lo revisé, yo estaba hablando de alianzas público-privadas.

Sigo creyendo en eso. Y tal vez es una enseñanza o una experiencia que tuvimos el doctor Jorge y yo con la Federación de Cafeteros, en donde la concertación ha funcionado y funcionó muy bien. Sentarse sector público y sector privado. Y en lugar de verse como enemigos o cada uno por su lado, trabajar juntos. Fue así como inclusive le dimos mayoría al sector privado en muchas de las juntas que creamos de instancias de comercio exterior.

Hemos venido avanzando y avanzando en forma importante. Si uno mira las cifras de esa época a las cifras de hoy, pues se da cuenta de que realmente sí ha habido un avance importante.

Seguimos teniendo los mismos retos. A mí me gusta mucho que, como dicen, me puyen. Esa es parte de la labor y para eso le pagan a Javier: ‘Haga más, haga más, ahora conquistemos en África y en Asia Pacífico’. Eso está bien. Pero también creo que, usted lo mencionó, debemos como concentrarnos más en lo micro. En cómo facilitamos que los exportadores realmente puedan conquistar nuevos mercados. Y los han venido conquistando. Las cifras así lo señalan. Cuántos exportadores nuevos no tenemos. Cuántos productos nuevos no tenemos ya en los mercados internacionales.

Pero cuando uno hace una comparación de cuánto exporta Colombia versus otros países, nosotros creo que exportamos 15 por ciento del PIB más o menos. Eso es muy bajo. Malasia exporta 70.

Estoy de acuerdo en que seguimos dependiendo demasiado de las exportaciones minero-energéticas. En eso estamos totalmente de acuerdo. Hay que hacer un esfuerzo mayor y creo que las condiciones están dadas. Eso que usted mencionaba de ir identificando los productos. Ahí es donde hay que trabajar juntos y trabajar en lo micro.

Hoy en día, en el mundo de hoy, cada vez más globalizado, la inversión –todo el mundo compite por esa misma inversión– se trae casi que con operaciones focalizadas: vamos detrás de tal empresa para que venga a invertir en Colombia. Y va uno y visita la empresa y le ofrece las condiciones que esa empresa necesita.

Por ejemplo: hay una oportunidad de oro que tiene Colombia en este momento. Lo comprobé con un estudio y unas cifras que me dieron en una visita que hice hace algunos meses a Miami. Allá unos colombianos han identificado una serie de empresas que están localizadas en la China, que exportan a Estados Unidos unos volúmenes cuantiosísimos.

Por las circunstancias de los mercados internacionales, de la demanda –por ejemplo lo que ha cambiado en cuanto a la importancia de una respuesta rápida a un gusto cambiante del consumidor–, eso se está volviendo cada vez más importante: qué capacidad de responder rápido a gustos cambiantes de los consumidores. Ese factor, más el costo de la mano de obra en China, más el costo del flete, ya ha vuelto a muchas de esas empresas poco competitivas, frente a la posibilidad de exportar desde Colombia, donde estamos a dos horas de avión de Miami.

¿Cuál es el paso lógico? Ir a esas empresas y decirles: Aquí les ofrecemos zona franca, mano de obra –la mano de obra colombiana es muy apreciada– y una serie de facilidades para que en lugar de producir en la China, produzcan en Colombia.

Así se atrae inversión. Así también se crean exportaciones, se va a los mercados. Nosotros infortunadamente no tenemos, eso es algo que tenemos que cambiar, la cultura exportadora. Eso es muy importante en las microempresas, en las medianas empresas: fomentar esa cultura exportadora. Los mercados internacionales son casi infinitos, pero hay que aprender a exportar.

Si vamos a producir mangos, pues tenemos que producir mangos, pero no los que le gustan a uno aquí en Colombia –el doctor Jorge es productor de mangos también–, sino los que les gustan allá en Japón o en Nueva York o en París. Ese tipo de mangos. Y podemos hacerlo. Ahí es cuando podemos trabajar mejor juntos.

Usted mencionaba, Ronald, algo que me llamó la atención y estoy perfectamente listo a reversar esa situación: que en el Gobierno de mi ilustre antecesor se trasladó a la DIAN muchos de los instrumentos que estaban en el Ministerio de Comercio Exterior, de facilitación de comercio.

A la DIAN la conozco como la palma de mi mano. Es una institución que tiene una cultura de controlar. Para la DIAN todo el mundo es culpable hasta que no demuestre lo contrario. Es su forma de proceder y es su cultura. En cierta forma para eso está diseñada la DIAN. Pero por eso es un error darle a la DIAN ese tipo de instrumentos. Póngase de acuerdo con Cecilia y reversamos buena parte de esos instrumentos.

Ronald: no le voy a cobrar lo de la tasa de cambio. No se la voy a cobrar. Yo creo que vamos para esa tasa de cambio que siempre he dicho. Yo me sentiría muy tranquilo con una tasa de cambio alrededor de 2.000 mil. Entre 2.000 mil y 2.100 es una tasa de cambio para mí razonable. Podemos vivir tranquilos con esa tasa de cambio y para allá vamos.

¿Qué fue lo que pasó con esa tasa de cambio, porque eso es bueno saberlo? Nosotros íbamos bien. Las compras del Banco de la República. Algo muy importante: el equilibrio fiscal, la responsabilidad fiscal, tiene muchísimo que ver con la tasa de cambio. La revaluación malsana es la que se produce cuando hay un desequilibrio fiscal. Y hay que salir a los mercados internacionales a prestar dólares, aumenta uno la demanda por dólares y aumenta la tasa de cambio. Esa es una revaluación malsana.

La revaluación sana afortunadamente es la que nos sucedió a nosotros hace unos meses. Por ejemplo: nosotros íbamos en esa senda para los 2.000 mil. De pronto un banco –que establece los parámetros o tiene un índice muy respetado y muy utilizado por las grandes empresas financieras, y los países tienen un índice de cuál es la composición ideal de bonos de los países soberanos–, decidió que Colombia era un país muy atractivo. Y de la noche a la mañana recomendó que los tenedores de bonos tuvieran por lo menos 8 por ciento de bonos colombianos.

Todos los administradores de los portafolios se cubren. Usan esos índices para que si el jefe el día de mañana les pregunta por qué perdieron plata, ellos digan: ‘Pero es que yo estaba usando los índices’. Entonces es algo que tiene una gran importancia.

¿Qué pasó? Que todos los tenedores de bonos comenzaron a pedir bonos colombianos. Cosa que es producto de nuestro éxito, de la solidez de nuestra economía. ¿Por qué los pusieron ahí? Porque JP Morgan consideró que esa era una de las inversiones más rentables y más seguras del mundo.

¿Entonces qué nos pasó en estos últimos meses? Que mientras todos los portafolios o la mayoría de ellos que seguían ese índice llegaban al 8 por ciento, pues compraban bonos colombianos, compraban pesos. Eso nos revaluó la moneda y nos obligó a comprar más dólares en el Banco de la República. Ya más o menos llegaron al 8 por ciento. Ya vamos a ver una tasa de cambio más normal, como la estamos viendo en estos últimos días. Ese es un fenómeno positivo. Las causas de esos son saludables. No son malsanas, como sería en otras circunstancias.

Estoy de acuerdo, Javier, en que los TLC y la política productiva no son, no pueden ser, ni podemos permitir que se arme esa situación de exclusión. No son excluyentes. Son complementarios. Pero sí creo que ha llegado el momento en que en lugar de abrir más mercados o concentrar el esfuerzo institucional en abrir más mercados, lo concentremos en conquistar los mercados que ya están abiertos. Tenemos mil 500 millones de consumidores a nuestra disposición. Son mercados relativamente fáciles de conquistar con esfuerzos marginales relativamente pequeños.

En eso es lo que quisiera que hiciéramos una alianza más productiva, más real, más concreta. Le ofrecemos el Ministerio y todo el Gobierno. Esta Ventanilla Única que ustedes acaban de premiar es un ejemplo, pero nos falta muchísimo. Yo entiendo que hay otras organizaciones dispersas. Sentémonos concretamente. Usted tiene aquí a una Ministra, como dicen, de armas tomar. Ella toma decisiones. Entonces hagamos eso. Hagamos eso. Creo que eso puede ser positivo.

Fuente: boyacaradio.com

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