Salud

 miércoles 03 de septiembre de 2014

 

¿Tatuaje? ¿Piercing? Piénselo bien y asesórese

Foto: Ilustración: Esteban París -------------------- Foto: www.bizarro.fm

Infecciones producidas por virus están entre las consecuencias de modificar el cuerpo sin la asesoría de los expertos.

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Hay quienes lo hacen por gusto, otros por moda y unos más porque están convencidos de que quieren vivir con esa huella imborrable para siempre.

Pensar en un piercing, un tatuaje, un expansor o cualquier elemento que modifique la apariencia corporal debería ser una decisión de tiempo, analizada y por qué no consultada con un médico, pues de arrepentirse, la persona podría estar expuesta a sesiones que además de costosas, pueden resultar dolorosas y dejar huellas difíciles de borrar.

Pero no solo se trata de imágenes en el cuerpo, de joyas, de cambios. Como en cualquier procedimiento invasivo existen riesgos para la salud que pueden ser controlados si se hacen a conciencia y de la mano de expertos.

Para Felipe Martínez Restrepo, cirujano plástico, el primer riesgo de todos estos procedimientos son las infecciones. "Pueden ser localizadas, por bacterias y generar abscesos o celulitis, pero nada qué ver con las presentes en las piernas de las mujeres, sino la celulitis que es infección. Además, pueden presentarse infecciones generalizadas como la hepatitis, por ejemplo".

Otras consecuencias
El tatuaje en un sentido más cosmético, si así quisiera llamársele, como la línea sobre los ojos puede ocasionar en algunos casos pérdida de pestañas.

En el caso de piercings y expansores los riesgos están enfocados a lesiones en piel o alteraciones en la anatomía de la persona, "si hay desconocimiento de la anatomía corporal, con estas prácticas se puede perforar una arteria o dañar un nervio. También se corre el riesgo de que el paciente quede con cicatrices queloides", explica Luis Fernando Botero, presidente del capítulo Antioquia de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica.

Desgarres de la piel o hipertrofia -alargamiento- en la zona donde está ubicada la joya son otras de las consecuencias que advierten los especialistas. Y ni qué decir de las psicológicas. Cuando no quedan satisfechos con el resultado final en los tatuajes por ejemplo, es común que en poco tiempo lo quieran retirar.

"Las modificaciones están de moda y cada vez son más extremas. Sin embargo, muchas veces los materiales con los que se hace el alto relieve no son biocompatibles y esos tiene problemas a largo plazo de reacción al cuerpo extraño, una reacción inflamatoria crónica que puede ser de por vida", dice Martínez.

Reconstruir no es tan fácil
Dolor, trastornos de sensibilidad y despigmentación están entre las posibles consecuencias que puede tener una persona que decida recuperar la parte de su cuerpo que modificó con tatuajes, piercings o expansores. En muchos casos con retirar el elemento se recupera, pero hay otros daños que son irreversibles.

En el caso de los tatuajes, los pigmentos permanecen en la piel para siempre y aunque eliminarlo puede ser posible resulta un trabajo doloroso, caro y largo.

Y es que en la remoción de este tipo de imágenes, el éxito del proceso depende de la extensión del tatuaje y la cantidad de pigmentos que contenga. En una sola sesión no se alcanza a remover por completo, pues en el procedimiento se va de lo superficial a lo profundo. Además, depende de la calidad del pigmento y de la profundidad en que fue inyectado.

"Mientras más pigmentos tenga la imagen más difícil será eliminarla. Hay unos láser especializados para cada color y ahí el asunto es más difícil porque por donde pasa el láser queda cicatriz permanente y hay decoloración. Se sabe que donde hay cicatrices la piel es más débil", explica Botero.

A esto se suma que no todos los colores son susceptibles de ser eliminados y permanecerán en el cuerpo durante toda la vida, con el consiguiente riesgo de desarrollar reacciones alérgicas.

Cuando se trata de reconstrucción de la piel o de recuperar la división de la lengua, en algunos casos por más que se suturen los músculos, ellos nunca vuelven a funcionar de manera integral, incluso hay quienes ven alterado el sentido del gusto.

"Hay situaciones en las que el lóbulo de la oreja o la lengua cuando se reconstruyen quedan más pequeños. Hacer estos procedimientos no es tan fácil como pensar que todo se pueda quitar con láser. Algunos de tanto someterse a ese proceso quedan con un área de la piel despigmentada y otros son tan complicados de quitar que solo cortando la piel lo logran, porque no hay otra opción y ahí se deja una cicatriz", explica el cirujano Martínez.

Así las cosas, si está pensando en transformar alguna parte de su cuerpo es mejor que se tome el tiempo para analizar la decisión y si es afirmativa hágalo solo de la mano de expertos, así se evitará dolores de cabeza y la posibilidad de arrepentimiento.

Una recomendación adicional: si ya se sometió al procedimiento y el resultado fue exitoso, siga juiciosamente las indicaciones para los cuidados posteriores, de ahí también depende su seguridad.

POR NATALIA OSPINA VÉLEZ

Fuente: elcolombiano.com

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