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 martes 05 de diciembre de 2017

 

Crónica | ¿Hitler en Tunja?

Foto: Jhorman Caricaturas

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Hace unas semanas circuló la noticia acerca de la desclasificación de 25.000 archivos secretos de la CIA en los Estados Unidos, ordenados por el presidente Donald Trump y en uno de ellos se dice que esa agencia norteamericana investigó la posible presencia del exdictador alemán Adolf Hitler en suelo boyacense. Para muchos fue sorpresa esa nota, pero para quienes vieron la serie de 15 capítulos en la televisión, llamada “Persiguiendo a Hitler” emitida por National Geographic, hace algunos meses, no.

En esos archivos desclasificados se dice que agentes de la CIA habían estado analizando la posible estadía de Hitler en Bogotá, Tunja y Paípa, después de diez años de estar huyendo por países como Argentina Paraguay y Brasil. En la serie “persiguiendo a Hitler” investigadores de la National Geographic, encabezados por un veterano agente de la CIA, trataron de demostrar que Hitler no se había suicidado, junto a su esposa Eva Braun, sino que había logrado eludir el cerco que le tendieron los Aliados, en vísperas de su derrota en la Segunda Guerra Mundial y que se había trasladado al continente americano, donde empresarios alemanes, aliados con los militares, lo escondieron y lo ayudaron a evitar la persecución de quienes lo acosaban para que pagara por sus crímenes de guerra.

Antes de explicar porqué llegaría Hitler a Boyacá, hay que poner en contexto la historia del enigmático personaje. En Junio de 1945, las tropas aliadas (Estados Unidos, Gran Bretaña y Unión Soviética) entraron victoriosas a Berlín. Allí Hitler se encontraba en su Bunker y según la historia oficial, se habría suicidado junto a su esposa Eva Braun, antes que entregarse, por considerarlo una humillación. Los soviéticos, que fueron los primeros en ingresar al bunker, se encontraron con dos cuerpos calcinados en su interior y creyendo que se trataba de Hitler y su esposa, se llevaron los cráneos, que eran solo huesos calcinados, como trofeos de guerra.

En Moscú, esos huesos fueron guardados como reliquias; Pero treinta años después y con los avances tecnológicos existentes para la época, se analizaron y científicos encontraron que esas calaveras, correspondían en realidad a cuerpos femeninos, por lo que se descartaba que uno de ellos fuera el de Hitler. A partir de esos momentos, comenzaron las investigaciones y las especulaciones acerca de si Hitler se había suicidado o se había escapado.
Entonces los servicios de inteligencia israelíes, norteamericanos y soviéticos, investigaron y trataron de llegar a conclusiones acerca de cual habría sido el final de la vida de Adolf Hitler, sin llegar a conclusión alguna. La CIA, luego de analizar millones de documentos encontrados en Alemania, estaba convencida de que el dictador no murió en su bunker, sino que había logrado escapar con vida. Nunca llegaron a ninguna conclusión real y las investigaciones se estancaron y se archivaron.

Hitler en America

En el año 2010, los investigadores de la National Geographic, invirtieron enormes recursos económicos para tratar de dilucidar el asunto del final de la vida de Hitler. Durante cinco años analizaron documentos, recorrieron los lugares por donde posiblemente se haya podido fugar el dirigente nazi y se encontraron con aparentes pruebas reales de su huida.
En la serie de televisión se afirma que en la víspera de la caída del régimen nazi, llegó al aeropuerto de Berlín, una pequeña avioneta civil, que era conducida por una piloto de confianza de Hitler, que había sido condecorada por sus arriesgadas maniobras en el transcurso de la guerra. Los investigadores visitaron y estudiaron las ruinas del bunker y encontraron largos túneles que conducían por varios kilómetros y terminaban en el aeropuerto de Berlín.
Los mostraban los investigadores y señalaban que por esos túneles que iban por debajo de las calles de Berlín había escapado Hitler, en medio del feroz bombardeo que en esos momentos los aliados realizaban sobre la ciudad. Pero nadie se percató de la salida de la pequeña avioneta que eludió el cerco militar aéreo y se encaminó sin problemas rumbo a España.

Dicen los investigadores, que al llegar a Madrid, Hitler fue recibido por el Generalísimo Franco, dictador de España. Lo envío en otro avión español con destino a las islas Canarias, donde lo estaría esperando un submarino de gran potencia que sacaría a Hitler de Europa y su destino seria America.
En el documental se afirma que Hitler habría llegado a Argentina, en medio de un gran sigilo, a una playa desierta en la Patagonia, donde fue recogido por unos empresarios alemanes, no sin antes dinamitar y hundir el submarino que lo había transportado y que de inmediato habría sido llevado a un sitio ultrasecreta en medio de la espesa selva argentina y a orillas de un lago.

Cuando los investigadores llegaron a Argentina, localizaron el lugar donde se habría escondido por algún tiempo Hitler. Al arribar al sitio se encontraron con un grupo de arqueólogos que ya estaban estudiando esas ruinas; entonces ellos dijeron que era inexplicable que se hubiera construido una casa con grandes comodidades modernas en medio de la nada, además de otras pequeñas viviendas para trabajadores y escoltas; la conclusión a que habían llegado los investigadores, es que esa casa se habría construido para albergar a Hitler, cuando ya se preveía la debacle. Hay que recordar que Argentina, en los tiempos de la guerra, era considerada un bastión nazi, desde donde se lanzaría la batalla final para la conquista de America por parte de los nazis, en los tiempos del sueño hitleriano de conquistar el mundo para el pueblo ario. Se dice que después Hitler estuvo errabundo y clandestino por países como Paraguay y Brasil, donde tenía grandes cantidades de simpatizantes, que lo rodearían y lo protegerían.

Hitler y Laureano

El dictador alemán tenia simpatías por Colombia, desde los años 20 del siglo pasado, cuando hasta ahora estaba construyendo su carrera como político y militar. Nuestro país estaba gobernado por Miguel Abadía Méndez, (1926-1930) Para entonces Hitler ya era Canciller Y Abadía Méndez nombró al fogoso y joven dirigente Conservador Laureano Gómez Castro, como embajador de Colombia en Alemania.

Hitler y Laureano se hicieron grandes amigos, ya que ambos compartían los ideales fascistas. Laureano, iba a las plazas de Berlín, repletas de alemanes, donde escuchaba los discursos fogosos del futuro dictador y tomaba nota de ellos, para aplicarlos posteriormente en Colombia, tal como efectivamente ocurrió.

Laureano Gómez volvió a Colombia y retomó su carrera política como Senador, donde lo bautizaron como “el monstruo”, por su capacidad verbal para acabar con sus colegas Senadores, cuando alguno osaba llevarle la contraria. (Algo parecido a lo que hace actualmente cierto expresidentes, hoy Senador). Lo cierto es que Laureano trajo las ideas fascistas alemanas y llegó alienado con intenciones guerreristas. Pocos años después, siendo ya Presidente de Colombia, junto con otros senadores Conservadores como Gilberto Alzate Avendaño o Fernando Londoño Hinestroza, (Padre de Fernando Londoño Hoyos, el que quiere volver trizas los acuerdos de paz con las FARC) a quienes se les conocía por su elocuencia verbal en los discursos, dirigieron la guerra llamada “Violencia partidista”, persecución de los Conservadores contra los Liberales y que llenó de dolor y luto a nuestro país, después del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948.

En Boyacá el jefe político de entonces, era un Conservador llamado José María Villarreal, el gran consentido de Laureano Gómez y quien fue justamente el creador de las cuadrillas de sicarios llamados “Los chulavitas” que llenaron de sangre en esa nefasta guerra partidista al país, especialmente a Boyacá y al Valle del Cauca (según se cuenta en el libro de Gustavo Álvarez Gardeazabal, “Cóndores no entierran todos los días). Los “Chulavitas” tomaron el nombre de guerra de la vereda donde fueron reclutados: La vereda de Chulavita, en el municipio de Boavita, al norte de Boyacá. (Esos Chulavitas, fueron el equivalente a los paramilitares de hoy en día y se hicieron famosos en todo el país, por la forma cruel con que masacraban a sus victimas).

Supuestamente en el año de 1954 llegó Hitler a Colombia, en los tiempos en que gobernaba el General tunjano Gustavo Rojas Pinilla y fue anfitrión de este y del Senador Boyacense José María Villarreal, custodiado por los temibles “Chulavitas”, ya que en esos años se encontraba exiliado Laureano Gómez en España, pero quien habría contactado a su discípulo amado, José María Villarreal para que atendiera a Hitler y por esa razón, tal vez habría estado en nuestro territorio boyacense el escurridizo dictador alemán Adolf Hitler. Sin embargo, ni la CIA ni nadie en el mundo, habría podido comprobar nada en sus investigaciones, acerca de la venida de Hitler a Colombia y menos a Boyacá, tampoco el documental histórico de National Geographic llegó a una conclusión contundente de lo sucedido con Hitler.

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Fuente: ORLANDO GARCIA MORENO

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